Cómo superar la Decepción

Por Naomi Racine Nichols

La decepción suele colarse en nuestras vidas sigilosamente, ¿verdad? Esperamos, soñamos y planeamos, solo para ver cómo algo que anhelábamos se desmorona o no sale como esperábamos. Quizás ahorramos durante meses para un viaje que nunca se concretó. Quizás la vida que vivimos no se parece en nada a la que imaginábamos hace años. Tal vez estamos atrapados en un trabajo que nos agota o en un lugar que no sentimos como nuestro hogar. Sean cuales sean los detalles, todos conocemos el dolor de las expectativas incumplidas. Retrocedamos solo algunos años, cuando el mundo se vio de cabeza por una pandemia global. De la noche a la mañana, se cancelaron planes, se pospusieron viajes, conciertos fueran cancelados y se interrumpieron trabajos. La vida misma parecía haberse detenido. Nadie lo vio venir, y sin embargo, todos sentimos su peso. La decepción toca cada rincón de nuestras vidas, y ser cristiano no nos hace inmunes a ese dolor. De hecho, me recuerda a otra mujer que conoció muy bien la decepción: Noemí, del libro de Rut.

Noemí era una mujer israelí que vivió durante la época de los Jueces. Noemí, su esposo y sus dos hijos abandonaron Belén durante una hambruna en la tierra. Se mudaron a Moab y se quedaron allí por un tiempo. Podemos imaginar que Noemí y su familia tenían esperanzas sobre su futuro en Moab. Al menos, tendrían comida y trabajo para mantenerse. Sin embargo, las cosas no resultaron como esperaban. Dejaron Belén solo para encontrar muerte, tristeza y pérdida en Moab. En palabras de Noemí: “Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías.” (Rut 1:21 RVR1960). Estaba tan decepcionada de Dios que pidió a la gente que ya no la llamaran Noemí (“dulzura”), sino Mara (“amarga”).

Al mirar en retrospectiva la historia de Noemí, es comprensible que se haya decepcionado. ¿Qué cosas podemos aprender de este relato que podrían haberla ayudado, y lo más importante, ayudarnos hoy a superar la decepción en la vida? Quiero darte una fórmula de tres pasos. Primero, establece las expectativas correctas.La desilusión se define como la tristeza o el desagrado causado por el incumplimiento de nuestras esperanzas o expectativas (Oxford Languages). Si pasamos por la vida esperando que todo sea perfecto, nos estamos preparando para el fracaso. Ten en cuenta que Dios nos advirtió que en esta vida tendríamos pruebas (Juan 16:33). Así que espera que las cosas no salgan como planeaste o esperabas y que eso es parte del camino de la vida.

En segundo lugar, confía en Dios. El libro de los Salmos tiene una gran cantidad de versículos sobre confiar en el Señor. Uno de ellos nos dice que aquellos que confiaron en Dios no fueron defraudados (Sal. 22:5). En esta vida, la gente nos decepcionará, intencionalmente o no, porque somos imperfectos, pero si hay alguien en quien podemos confiar con todo nuestro corazón es Dios. Volviendo a Noemí, al final de su historia vemos que Dios no la había abandonado como ella había pensado. Dios le dio un redentor que sería para ella “un restaurador de vida y un sustentador en suvejez” (Rut 4:15 a). Además, Dios le dio a Noemí una nuera que “la amaba ella era mejor para ella que siete hijos” (Rut 4:15b). Dios no decepcionó a Noemí, y no nos decepcionará a nosotros si mantenemos nuestra confianza en Él.

En tercer lugar, mantén el final en mente. Comparada con la eternidad, esta vida es corta, y cuando mantenemos nuestros ojos en la meta, que es llegar al cielo, todo lo demás parecerá muy pequeño en comparación. Tengo una regla personal, que es “no establecer expectativas”. Esto puede sonar un poco negativo, pero lo que quiero decir es que siempre que voy a un lugar en el que nunca he estado, o estoy a punto de experimentar algo nuevo, hago todo lo posible por no establecer ninguna expectativa. Ni buena, ni mala. Mi razonamiento detrás de esto es que al no establecer ninguna expectativa evitaré la decepción. Si escucho que este lugar o esta cosa es “tan genial”, pongo mis expectativas altas y, en última instancia, termino decepcionada cuando no se cumplen. Por eso, cada vez que mi esposo y yo vamos a un lugar en el que él ya ha estado antes y piensa que yo disfrutaré, él simplemente dice: “Este no es un lugar tan bueno” o “Esto está bien… nada del otro mundo”. ¡Y entonces me asombro! No importa cuántas decepciones experimentemos en la vida, hay algo que debería dar paz y seguridad a todos los cristianos: el cielo. No importa qué imagen puedas tener del cielo, te prometo que no será decepcionante. El cielo será mejor que cualquier cosa que hayas experimentado o imaginado. ¡El Apocalipsis dice que esta será una nueva ciudad en la que Dios morará entre nosotros! El solo hecho de estar en la presencia de Dios suena increíble, pero la Biblia continúa diciendo que no habrá lágrimas, muerte, duelo ni dolor (Apocalipsis 21:1-4). El cielo será una ciudad con Dios que no tendrá ninguna de las cosas negativas que experimentamos en la Tierra. Superará todas las expectativas que puedas tener. Piensa en ello, el cielo será el lugar más “libre de decepciones” en el que hayas estado o que hayas experimentado. ¡Ese es un lugar en el que quiero estar!

foto de Vitaly Gariev on Unsplash

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2 comentarios
Jenna Lea
Jenna Lea
Guest
7 months ago

I feel this rn.

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